Patologías y Tratamientos

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Gonorrea

La gonorrea es una infección bacteriana causada por Neisseria gonorrhoeae, que afecta principalmente las membranas mucosas del aparato genital, el recto, la garganta y, en ocasiones, los ojos. Es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes en todo el mundo. Al igual que otras ITS, la gonorrea puede ser asintomática, lo que dificulta su diagnóstico precoz y aumenta el riesgo de transmisión y complicaciones.

Epidemiología

La gonorrea es una de las ITS más prevalentes globalmente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican aproximadamente 87 millones de casos nuevos de gonorrea en todo el mundo (WHO, 2021). La incidencia es particularmente alta en jóvenes de entre 15 y 24 años, quienes representan una gran parte de los nuevos diagnósticos. Las tasas de gonorrea también varían según el país y la región, siendo más frecuentes en áreas con limitados recursos para el diagnóstico y tratamiento.

Factores de riesgo

  • Sexo sin protección: El no uso de preservativos durante las relaciones sexuales aumenta significativamente el riesgo de contraer gonorrea.
  • Múltiples parejas sexuales: Las personas que tienen múltiples parejas sexuales están en mayor riesgo de exposición.
  • Antecedentes de ITS: Aquellas personas que han tenido otras infecciones de transmisión sexual, especialmente la clamidia, tienen mayor probabilidad de contraer gonorrea.
  • Seropositividad para VIH: Las personas infectadas con VIH tienen un riesgo más elevado de adquirir y transmitir gonorrea.

Tipos de gonorrea

La infección por Neisseria gonorrhoeae puede afectar diferentes partes del cuerpo, lo que da lugar a distintos tipos de gonorrea:

  • Gonorrea genital: Es la forma más común de la enfermedad, que afecta el aparato reproductor masculino y femenino. En hombres, suele provocar uretritis (inflamación de la uretra), y en mujeres, cervicitis (inflamación del cuello uterino).
  • Gonorrea rectal: Esta forma de gonorrea ocurre cuando la infección afecta el recto. Es frecuente en personas que practican sexo anal y puede causar dolor, secreciones anormales y sangrado rectal.
  • Gonorrea faríngea (de la garganta): Puede producirse cuando hay contacto sexual oral con una persona infectada. Aunque muchas personas no presentan síntomas, en ocasiones puede provocar dolor de garganta y dificultad para tragar.
  • Conjuntivitis gonocócica: Afecta los ojos, especialmente en recién nacidos durante el parto. Puede causar secreción ocular y, si no se trata adecuadamente, ceguera.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico de la gonorrea debe diferenciarse de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y enfermedades que presentan síntomas similares:

  • Clamidia: Tanto la gonorrea como la clamidia pueden causar uretritis, cervicitis y otros problemas genitales. Sin embargo, la clamidia es generalmente menos dolorosa, y los síntomas de la gonorrea suelen ser más agudos. Para confirmar, se deben realizar pruebas de laboratorio específicas.
  • Tricomoniasis: La tricomoniasis es una infección parasitaria que puede presentar síntomas similares a los de la gonorrea, como secreción vaginal y dolor al orinar. Las pruebas de laboratorio pueden ayudar a diferenciar ambas infecciones.
  • Vaginitis y cervicitis no gonocócica: Otras causas de inflamación vaginal o cervical, como las infecciones por Gardnerella vaginalis o Candida albicans, pueden causar síntomas similares a la gonorrea, como secreción y dolor. El cultivo y las pruebas específicas ayudan en el diagnóstico diferencial.

Pruebas diagnósticas

El diagnóstico de la gonorrea generalmente se realiza mediante pruebas de laboratorio. Las pruebas más comunes incluyen:

  • Prueba de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT): Es la prueba más precisa para detectar la gonorrea. Se puede realizar con muestras de orina, secreciones uretrales o vaginales, y exudados faríngeos o rectales. La NAAT es muy sensible y específica para detectar Neisseria gonorrhoeae.
  • Cultivo de gonorrea: Aunque no se utiliza tanto debido al costo y al tiempo que requiere, el cultivo puede ser útil en casos de resistencia antibiótica, ya que permite identificar las cepas de la bacteria y probar su susceptibilidad a diferentes antibióticos.

Enfermedades relacionadas

La gonorrea puede tener complicaciones graves si no se trata a tiempo. Además, puede estar asociada con otras condiciones de salud:

  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): Es una complicación común en mujeres. La gonorrea puede ascender al útero, las trompas de Falopio y los ovarios, provocando infecciones graves que pueden causar infertilidad y embarazo ectópico.
  • Epididimitis: En hombres, la gonorrea puede extenderse a los epidídimos (los conductos que almacenan los espermatozoides), lo que provoca inflamación y dolor testicular. En casos graves, puede afectar la fertilidad.
  • Aumento del riesgo de VIH: Las personas con gonorrea tienen mayor probabilidad de contraer y transmitir el VIH, debido a la inflamación que aumenta la susceptibilidad a la infección por el virus.

Tratamientos más habituales y su eficacia

El tratamiento de la gonorrea se basa principalmente en el uso de antibióticos. Sin tratamiento, la gonorrea puede complicarse gravemente, pero con la terapia adecuada, la infección puede curarse de forma rápida y efectiva.

Tratamientos más habituales:

  • Ceftriaxona (una dosis única de 500-1000 mg intramuscular): Es el tratamiento de elección para la gonorrea. Este antibiótico es eficaz contra Neisseria gonorrhoeae y se administra una vez en una única dosis.

Otros Tratamientos:

  • Azitromicina (dosis única de 1-2 g oral): En algunos casos, se utiliza junto con ceftriaxona para tratar la gonorrea y la clamidia simultáneamente, debido a la alta coinfección entre ambas enfermedades.
  • Esquemas alternativos de cefalosporinas de tercera generación (cefixima)
  • En casos de resistencia a las cefalosporinas, se pueden utilizar antibióticos alternativos como la gentamicina o la spectinomicina, aunque estos no son de primera línea.

Eficacia del tratamiento:

Los antibióticos como la ceftriaxona y la azitromicina son muy eficaces en la mayoría de los casos de gonorrea, con tasas de curación cercanas al 95%. Sin embargo, en algunas regiones del mundo, las cepas de Neisseria gonorrhoeae han desarrollado resistencia a ciertos antibióticos, lo que ha complicado el tratamiento en algunos casos. Es importante que los pacientes completen el tratamiento y se abstengan de mantener relaciones sexuales hasta que hayan sido tratados adecuadamente.

Referencia: Fifer H, Ismail MA, Soni S, Nwaosu U, Sadiq ST, Milligan A, Saunders J, Medland N. British Association of Sexual Health and HIV UK National Guideline for the Management of infection with Neisseria gonorrhoeae, 2025. Int J STD AIDS. 2025 Oct;36(11-12):826-840. 

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Herpes Genital

El herpes genital es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por el virus del herpes simple (VHS). Existen dos tipos principales:

  • VHS tipo 1 (VHS-1): tradicionalmente asociado al herpes labial, pero también puede causar herpes genital.
  • VHS tipo 2 (VHS-2): en algunos grupos, es el tipo más comúnmente asociado con el herpes genital.

Una vez que el virus entra en el cuerpo, se aloja de forma permanente en los ganglios nerviosos y puede reactivarse periódicamente, provocando nuevos brotes.

Epidemiología

El herpes genital es una de las ITS más prevalentes en el mundo:

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2016 se estimaba que:
    • 491 millones de personas (13.2% de la población mundial) entre 15 y 49 años estaban infectadas por el VHS-2.
    • Más de 3.700 millones de personas tenían VHS-1, que puede causar herpes genital.
  • En 2022 se publicó un estudio epidemiológico sobre la prevalencia en Europa que nos indicaba que el 12,4% (mayor en mujeres que en varones) es portadora de herpes tipo 2 genital, el 28% en hombres que tienen sexo con otros hombres y 46% en personas con VIH.

  • Es importante remarcar que la mayoría de las personas infectadas no presentan síntomas o los confunden con otras afecciones, por lo que muchas no saben que tienen el virus.
  • El herpes genital afecta a ambos sexos, aunque las mujeres tienen una probabilidad ligeramente mayor de infectarse por razones biológicas.

Factores de riesgo

  • Inicio temprano de la actividad sexual.
  • Múltiples parejas sexuales.
  • No usar preservativo.
  • Presencia de otras ITS.

Tipos

  • Herpes primario: primera infección por VHS (tipo 1 o 2) en una persona que nunca había estado expuesta al virus. Suelen ser los brotes más intensos, con síntomas como úlceras dolorosas, fiebre, ganglios inflamados y malestar general.
  • Herpes recurrente: brotes posteriores a la infección primaria. Los síntomas suelen ser más leves y de menor duración.
  • Herpes recurrente asintomático: en muchas personas, la infección no produce síntomas visibles, pero pueden transmitir el virus igualmente.

Modo de transmisión

El herpes genital se transmite a través de:

  • Contacto piel con piel durante relaciones sexuales (vaginales, anales u orales).
  • Contacto con mucosas infectadas (vulva, pene, ano, boca).
  • Contacto con lesiones o secreciones incluso si no son visibles.
  • El virus puede transmitirse incluso cuando la persona infectada no tiene síntomas (transmisión asintomática).
  • En casos raros, puede haber transmisión de madre a hijo durante el parto, lo que se conoce como herpes neonatal.

Diagnóstico diferencial

El herpes genital puede confundirse con otras afecciones que producen úlceras o irritación genital:

  • Sífilis: suele comenzar con una úlcera indolora (chancro).
  • Chancroide: úlceras dolorosas y supurativas, causadas por Haemophilus ducreyi.
  • Candidiasis genital: picazón, enrojecimiento y flujo espeso, pero sin úlceras.
  • Eccema o dermatitis de contacto: puede causar irritación, pero sin ampollas ni úlceras típicas del herpes.

Pruebas diagnósticas

El diagnóstico puede realizarse mediante:

  • Examen clínico: identificación de lesiones características (ampollas, úlceras).
  • Pruebas de laboratorio:
    • PCR (reacción en cadena de la polimerasa): detecta el ADN del virus en muestras de lesiones. Es la prueba más precisa y de elección.
    • Cultivo viral: se toma una muestra de la lesión y se cultiva en el laboratorio. Menos sensible que la PCR. Solamente se realiza en laboratorios especializados.
    • Serología (pruebas de anticuerpos): Es poco sensible (no es de elección). Puede detectar si la persona ha tenido contacto previo con el virus (VHS-1 o VHS-2), puede ser útil en algunos casos, si no hay lesiones activas.

Enfermedades relacionadas

  • Herpes neonatal: infección grave en recién nacidos. Puede afectar órganos vitales y ser mortal si no se trata a tiempo.
  • Incremento del riesgo de VIH: el herpes genital facilita la entrada del VIH en el organismo debido a las lesiones en la piel o mucosas.
  • Psicopatología asociada: debido al estigma social, algunas personas con herpes genital pueden desarrollar ansiedad, depresión o baja autoestima.

Tratamientos más habituales y su eficacia

El herpes genital no tiene cura definitiva, pero los tratamientos antivirales reducen los síntomas, la duración de los brotes y el riesgo de transmisión.

Tratamientos más utilizados:

  • Aciclovir: 400 mg tres veces al día durante 5–10 días para el primer brote. Para brotes recurrentes, se puede usar 400 mg tres veces al día por 5 días.
  • Valaciclovir: alternativa con mejor biodisponibilidad. 500 mg dos veces al día durante 5–10 días para el primer brote. Para brotes recurrentes, 500 mg dos veces al día por 5 días.
  • Famciclovir: 250 mg tres veces al día durante 5–10 días para el primer brote. Para brotes recurrentes, 1 gr cada 12h durante un día.

 

Tratamiento supresor:

Para personas con brotes muy frecuentes (más de 6 al año), se recomienda tratamiento diario con valaciclovir o aciclovir (dosis depende del número de brotes al año) para:

  • Reducir la frecuencia de los brotes.
  • Disminuir el riesgo de contagio a la pareja.

Eficacia:

  • Los antivirales reducen la duración de los síntomas entre un 20–50%.
  • El tratamiento supresor reduce los brotes hasta en un 70–80% y la transmisión viral asintomática en más del 50%.

Conclusión

El herpes genital es una ITS muy común, generalmente crónica, pero controlable con tratamiento adecuado. El diagnóstico precoz, el seguimiento médico y la educación sexual son clave para prevenir su transmisión y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Aunque el virus no se elimina completamente del cuerpo, los tratamientos actuales permiten llevar una vida sexual y social saludable y segura.

Referencias bibliográficas

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Clamidia

La clamidia es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más frecuentes a nivel mundial. Está causada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Su característica principal es que la mayoría de las personas infectadas no presentan ningún síntoma (es decir, es asintomática), lo cual es especialmente común en las mujeres y en las zonas del cuerpo fuera de los genitales.

Transmisión y Epidemiología

La transmisión de la bacteria ocurre mediante el contacto directo entre mucosas durante las relaciones sexuales (ya sea sexo vaginal, anal u oral). También se puede transmitir de la madre al hijo durante el parto vaginal si el canal del parto está infectado.

La clamidia es una de las ITS más prevalentes globalmente.

 
Las tasas de infección notificadas continúan siendo más elevadas en mujeres jóvenes heterosexuales.

Factores de riesgo

  • Los factores que aumentan de forma importante el riesgo de contraer la bacteria incluyen:
    • Ser menor de 25 años.
    • Tener relaciones sexuales sin preservativo.
    • Tener una nueva pareja sexual o múltiples parejas en el último año.
    • Haber tenido una infección previa por clamidia.

Tipos de clamidia

Según la zona del cuerpo afectada y la variante de la bacteria, se distinguen los siguientes tipos de infección:
  • Urogenital: Afecta a los órganos urinarios y reproductores (cuello del útero en mujeres y uretra en hombres).
  • Anorrectal: Infección en el recto. Generalmente no produce síntomas, aunque a veces puede causar molestias o secreciones. Es común en mujeres con infección genital y en hombres que tienen sexo con hombres (HSH).
  • Faríngea: Infección en la garganta. Suele ser asintomática, aunque puede provocar un leve dolor de garganta.
  • Ocular: Afecta a los ojos provocando conjuntivitis, tanto en adultos como en recién nacidos.
  • Linfogranuloma venéreo (LGV): Una variante más invasiva causada por tipos específicos de la bacteria (serovares L1-L3) que produce úlceras y, con frecuencia, tampoco presenta síntomas iniciales.
  • Neonatal: Infección en bebés nacidos de madres infectadas, quienes pueden desarrollar conjuntivitis y/o neumonía

Diagnóstico diferencial

Dado que los síntomas de la clamidia pueden confundirse con otras afecciones, el personal médico realiza un diagnóstico diferencial evaluando otras condiciones posibles:
  • Debe diferenciarse o descartarse la coexistencia de otras infecciones de transmisión sexual comunes que causan inflamación o flujos similares, como la gonorrea, la infección por Mycoplasma genitalium o la vaginosis bacteriana.
  • En el caso de presentar molestias en los ojos, debe distinguirse de otras causas de conjuntivitis aguda o crónica.

Pruebas diagnósticas

La prueba diagnóstica de elección y más recomendada es la NAAT (Prueba de Amplificación de Ácidos Nucleicos), la cual identifica con gran precisión, sensibilidad y rapidez el material genético (ADN o RNA) de la bacteria. Las muestras recomendadas son:
  • En hombres: Una muestra del primer chorro de la orina o un frotis de la entrada de la uretra (meato urinario) que el propio paciente puede recolectar.
  • En mujeres: Un frotis de la vagina o de la vulva (que puede tomar la paciente misma o el médico). La prueba de orina en mujeres es menos precisa y solo se utiliza si no hay otra opción disponible.
  • Otras zonas: Si existe sospecha, se pueden tomar frotis de la garganta o del recto (también realizables por el propio paciente). Las pruebas de sangre (serología) no se recomiendan para diagnosticar la infección genital común.

Enfermedades relacionadas

Si la infección no se trata a tiempo, la bacteria puede ascender por el cuerpo y causar problemas graves:
  • En mujeres: Puede provocar Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP). Esto puede dañar las trompas de Falopio y derivar en dolor pélvico crónico, infertilidad y embarazos ectópicos (embarazos fuera del útero que ponen en riesgo la vida de la madre). También se asocia con el síndrome de Fitz-Hugh-Curtis (inflamación alrededor del hígado).
  • En hombres: Puede causar inflamación dolorosa en los testículos y el epidídimo (epididimoorquitis).
  • En ambos: Artritis reactiva adquirida por vía sexual.
  • Durante el embarazo: Aumenta el riesgo de parto prematuro, ruptura de membranas antes de tiempo, bajo peso del bebé al nacer, aborto espontáneo, muerte fetal y neonatal. El bebé también corre un alto riesgo de desarrollar conjuntivitis o neumonía al nacer.

Tratamientos más habituales y su eficacia

La clamidia se trata eficazmente con antibióticos. El tratamiento debe iniciarse de manera rápida para evitar daños permanentes y detener la transmisión.
  • Doxiciclina (Tratamiento de primera línea): Se toma por vía oral (100 mg, dos veces al día durante 7 días). Es la opción preferida debido a su altísima eficacia en todas las zonas del cuerpo.
  • Azitromicina (Tratamiento de segunda línea): Consiste en una única dosis de 1 gramo por vía oral. Aunque es cómoda de tomar, es notablemente menos eficaz que la doxiciclina y su uso excesivo ha provocado fallos terapéuticos y resistencia en otras bacterias asociadas como el Mycoplasma genitalium.
Eficacia de los tratamientos (tasas de curación microbiológica):
  1. Infección genital (Urogenital): La doxiciclina cura al 97% de los hombres y al 99% de las mujeres. La azitromicina cura al 92% de los hombres y al 98% de las mujeres.
  2. Infección en el recto (Rectal): La doxiciclina es altamente eficaz con tasas de éxito de entre el 94% y el 100%. Por el contrario, la azitromicina muestra una eficacia significativamente menor, curando únicamente entre el 74% y el 85% de los casos.
  3. Infección en la garganta (Faríngea): La doxiciclina cura entre el 98% y el 100% de las infecciones, en comparación con el 90% al 94% de la azitromicina.
  4. Abstinencia: Se debe evitar cualquier contacto sexual durante los 7 días posteriores a que tanto el paciente como sus parejas sexuales hayan completado el tratamiento y todos los síntomas hayan desaparecido.
  5. Repetición de la prueba: Se aconseja realizar una nueva prueba de control entre 3 y 12 meses después del tratamiento, ya que el riesgo de volver a contraer la infección por reinfección es elevado.

Referencia: White JA, Dukers-Muijrers NH, Hoebe CJ, Kenyon CR, Dc Ross J, Unemo M. 2025 European guideline on the management of Chlamydia trachomatis infections. Int J STD AIDS. 2025 May;36(6):434-449. 

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Sífilis

La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por una bacteria llamada Treponema pallidum. Esta bacteria puede afectar no solo los órganos genitales, sino también otras partes del cuerpo como la piel, el sistema nervioso o el corazón si no se trata a tiempo.

Es una infección crónica, progresiva en varias etapas, que puede causar graves consecuencias a largo plazo, pero tiene cura con antibióticos, especialmente en fases tempranas.

Epidemiología

  • Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 7 millones de personas contraen sífilis cada año en todo el mundo.
  • En los últimos años ha habido un resurgimiento de casos en países desarrollados, especialmente en hombres que tienen sexo con hombres (HSH), aunque también afecta a mujeres heterosexuales.

Se ha observado un aumento de sífilis congénita, transmitida de madre a hijo durante el embarazo, con consecuencias graves para el recién nacido.

Modo de transmisión

La sífilis se transmite principalmente por contacto sexual directo con una lesión (chancro) de una persona infectada.

Vías de transmisión:

  • Sexo vaginal, anal u oral sin preservativo.
  • Contacto con úlceras o lesiones en genitales, boca o ano.
  • Transmisión vertical: de madre a hijo durante el embarazo o parto (sífilis congénita).
  • Transfusión sanguínea (rara en la actualidad, por controles sanitarios).

Importante: El contagio no ocurre por compartir cubiertos, abrazos o asientos de baño.

Etapas de la sífilis

La sífilis progresa en varias fases, con síntomas distintos:

  1. Sífilis primaria:
  • Aparece una úlcera indolora (chancro) en el sitio de entrada de la bacteria (genitales, ano, boca).
  • Suele aparecer entre 10 y 90 días después del contacto sexual.
  • El chancro desaparece por sí solo, pero la infección continúa.

 

  1. Sífilis secundaria:
  • Ocurre semanas después si no se trata la fase primaria.
  • Síntomas:
    • Erupción cutánea (frecuente en palmas y plantas).
    • Fiebre, dolor de garganta, inflamación de ganglios, fatiga.
    • Placas blanquecinas en la boca o zona genital.
  • También puede desaparecer espontáneamente.

 

  1. Sífilis latente:
  • No hay síntomas, pero la infección sigue presente.
  • Puede durar años.

 

  1. Sífilis terciaria (tardía):
  • Años después de la infección no tratada.
  • Puede afectar:
    • Corazón (aortitis).
    • Sistema nervioso (neurosífilis).
    • Huesos, articulaciones y órganos internos.
  • Es la fase más grave, pero poco frecuente si se trata a tiempo.

Diagnóstico diferencial

La sífilis puede confundirse con otras enfermedades que causan úlceras genitales o erupciones cutáneas:

  • Herpes genital (lesiones dolorosas).
  • Chancroide (Haemophilus ducreyi).
  • Linfogranuloma venéreo (Chlamydia trachomatis).
  • Molusco contagioso.
  • Psoriasis o dermatitis (en fase secundaria).
  • Erupciones virales o por medicamentos.

Pruebas diagnósticas

Diagnóstico directo:

  • Microscopía de campo oscuro: permite ver la bacteria en la úlcera (poco accesible).

Diagnóstico serológico (más habitual):

  • Pruebas treponémicas:
    • Detectan anticuerpos específicos contra Treponema pallidum.
    • Ejemplo: EIA, CLIA, FTA-ABS, TPHA.
    • Se suelen mantener  positivas de por vida.
  • Pruebas no treponémicas:
    • Detectan anticuerpos inespecíficos.
    • Ejemplo: RPR, VDRL.
    • Útiles para ver evolución y respuesta al tratamiento.

Nota: El diagnóstico se basa en la combinación de pruebas clínicas y serológicas.

Enfermedades relacionadas

  • Sífilis congénita: transmisión de la bacteria de madre a hijo, puede causar aborto, muerte fetal, bajo peso, malformaciones o secuelas neurológicas.
  • Neurosífilis: afecta al sistema nervioso central. T. pallidum puede infectar el sistema nervioso central, y esto puede ocurrir en cualquier etapa de la sífilis y provocar neurosífilis. Todo paciente con una prueba serológica positiva para sífilis y síntomas que sugieran afectación neurológica (como disfunción cognitiva, déficits motores o sensitivos, disfunción de los nervios craneales o síntomas/signos de meningitis o accidente cerebrovascular) debe someterse a un examen neurológico completo. Si los síntomas lo indican, este examen puede incluir un examen oftalmológico y otológico.
  • Sífilis cardiovascular: afecta a la aorta y puede provocar aneurismas.

Complicaciones

Si no se trata, la sífilis puede causar:

  • Lesiones destructivas en piel, huesos y órganos.
  • Daño neurológico: ceguera, parálisis, demencia.
  • Infertilidad.
  • Transmisión del VIH: las lesiones facilitan el contagio.
  • Muerte fetal o neonatal en sífilis congénita.

Tratamientos más habituales y su eficacia

La sífilis tiene cura con antibióticos, siendo el más eficaz la penicilina.

Tratamiento de elección:

  • Penicilina G Benzatina  (intramuscular):
    • Fase temprana (primaria, secundaria, latente reciente): 1 dosis única.
    • Fase tardía o latente desconocida: 3 dosis (una por semana).
    • Neurosífilis o sífilis ocular: penicilina G intravenosa durante 10-14 días.

En alérgicos a la penicilina:

  • Doxiciclina (menos eficaz y no recomendada en embarazadas).
  • En embarazo, se recomienda desensibilización a penicilina para su uso.

Eficacia:

  • La penicilina es altamente eficaz si se administra en las fases tempranas.
  • El seguimiento clínico y serológico es importante para confirmar la curación (descenso de títulos no treponémicos).

Prevención

  • Uso correcto del preservativo en todas las prácticas sexuales.
  • Evitar compartir juguetes sexuales sin desinfección.
  • Cribado regular en personas con riesgo elevado.
  • Control prenatal obligatorio para prevenir sífilis congénita.
  • Educación sexual y promoción de la salud.

Referencias bibliográficas

Janier M, Unemo M, Dupin N, Tiplica GS, Potočnik M, Patel R. 2020 European guideline on the management of syphilis. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2021 Mar;35(3):574-588. doi: 10.1111/jdv.16946. Epub 2020 Oct 22. PMID: 33094521.

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Mycoplasma genitalium

Mycoplasma genitalium es una bacteria de transmisión sexual que infecta la uretra, el cuello del útero (cérvix), el recto y, en menor medida, otras áreas del aparato reproductor. Es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) emergentes más relevantes en la actualidad, aunque aún poco conocida en la población general.

A diferencia de otras bacterias, no tiene pared celular, lo que le permite resistir ciertos antibióticos y dificulta su detección.

Epidemiología

  • Se descubrió en 1981, pero su importancia clínica se reconoció años más tarde.
  • Se estima que entre el 1% y el 4% de la población sexualmente activa puede estar infectada.
  • Es más común en personas jóvenes (entre 15 y 25 años), con múltiples parejas sexuales o sin uso consistente de preservativo.

 

Puede infectar tanto a hombres como a mujeres, aunque muchas personas no presentan síntomas, lo que favorece su propagación.

Modo de transmisión

Se transmite principalmente a través de:

  • Relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección.
  • Contacto con mucosas infectadas.
  • No se transmite por contacto casual (abrazos, besos, compartir objetos, inodoros, etc.).

 

La infección puede mantenerse durante meses si no se trata, incluso en personas sin síntomas.

Diagnóstico diferencial

Es importante distinguir M. genitalium de otras infecciones que pueden causar síntomas similares:

  • Clamidia trachomatis
  • Neisseria gonorrhoeae (gonorrea)
  • Ureaplasma urealyticum
  • Tricomoniasis
  • Herpes genital
  • Vaginosis bacteriana (en mujeres)

Un diagnóstico preciso es clave, ya que el tratamiento efectivo depende del tipo de bacteria implicada.

Pruebas diagnósticas

El diagnóstico requiere técnicas de laboratorio específicas, ya que no se detecta con métodos rutinarios para otras ITS.

Prueba recomendada:

  • PCR (reacción en cadena de la polimerasa):
    • Permite detectar el ADN del M. genitalium en muestras de orina, exudado vaginal, cervical o uretral.
    • También puede incluir detección de resistencia genética a antibióticos (como azitromicina).

 

Importante: En muchos países, esta prueba no está disponible en todos los centros de salud o laboratorios públicos, aunque su uso está aumentando.

Enfermedades relacionadas

Mycoplasma genitalium se asocia con diversas enfermedades del tracto urogenital:

En mujeres:

  • Cervicitis (inflamación del cuello del útero).
  • Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): puede afectar el útero, las trompas de Falopio y los ovarios.
  • Dudosa infertilidad (por daño a las trompas), los estudios no son categóricos.
  • Dudoso riesgo de embarazo ectópico y complicaciones en el embarazo, los estudios no son categóricos.

 

En hombres:

  • Uretritis no gonocócica (inflamación de la uretra sin gonorrea).
  • Posible relación con epididimitis (inflamación del epidídimo).

Complicaciones

Si no se trata adecuadamente, puede provocar:

  • Enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Mayor riesgo de contagio o transmisión del VIH.
  • Reinfección recurrente si las parejas sexuales no son tratadas.
  • Dificultades en el tratamiento por resistencia a antibióticos, especialmente a macrólidos y fluoroquinolonas.

Tratamientos más habituales y su eficacia

No todo el mundo requiere tratamiento (no suele estar indicado en personas sin síntomas). Consulta a tu especialista en ITS antes de iniciar un tratamiento ya que el tratamiento puede ser complejo debido a la resistencia creciente a antibióticos.

Tratamiento más habitual:

  1. Doxiciclina (100 mg dos veces al día durante 7 días) como tratamiento inicial.
    • Reduce la carga bacteriana, pero rara vez elimina completamente la infección.
  2. Azitromicina (pautas extendidas):
    • Su eficacia está disminuyendo por la alta resistencia (más del 50% en algunas regiones).
  3. Moxifloxacino (400 mg al día durante 7 a 10 días):
    • Antibiótico de segunda línea, eficaz en casos resistentes a azitromicina.
    • Buena tasa de curación (hasta 90%), pero se reserva para casos confirmados con resistencia o fallo terapéutico.

Tratamiento ideal (según guías europeas):

  • Terapia secuencial:
    1. Doxiciclina 7 días.
    2. Azitromicina en pauta extendida o moxifloxacino según test de resistencia.

Importante: Se recomienda tratar a las parejas sexuales recientes para evitar reinfección.

Prevención

  • Uso correcto del preservativo en todas las relaciones sexuales.
  • Evitar múltiples parejas sexuales sin protección.
  • Acudir al médico ante síntomas urinarios, genitales o tras contacto con una pareja con ITS.
  • Cribado selectivo en personas con uretritis persistente o enfermedad inflamatoria pélvica.

Conclusión

Mycoplasma genitalium es una infección de transmisión sexual cada vez más reconocida. Aunque muchas personas no presentan síntomas, puede causar complicaciones graves si no se trata. Su diagnóstico requiere pruebas específicas y el tratamiento debe adaptarse a las resistencias. La prevención mediante prácticas sexuales seguras sigue siendo la mejor estrategia.

Referencias bibliográficas

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Virus del Papiloma Humano (VPH)

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es un grupo de más de 200 virus relacionados. Es una de las infecciones de transmisión sexual (ITS) más comunes en el mundo. Algunos tipos de VPH causan verrugas genitales, mientras que otros pueden provocar cáncer (como el de cuello uterino, ano, pene, boca o garganta).

Es importante saber que:

  • En la mayoría de los casos, el VPH desaparece por sí solo sin causar problemas.
  • Solo una parte de las personas infectadas desarrollará complicaciones

Epidemiología

  • Se estima que más del 80% de las personas sexualmente activas se infectarán con algún tipo de VPH en algún momento de su vida.
  • Es más frecuente en personas jóvenes, especialmente entre los 15 y 25 años.
  • La infección puede ser transitoria o persistente (esta última con mayor riesgo de generar cáncer).
  • Los tipos 6 y 11 causan la mayoría de verrugas genitales (bajo riesgo oncogénico).
  • Los tipos 16 y 18 son responsables de casi el 70% de los casos de cáncer de cuello uterino.

Modo de transmisión

El VPH se transmite principalmente a través de:

  • Relaciones sexuales vaginales, anales u orales.
  • Contacto piel con piel con una zona infectada (aunque no haya penetración).
  • Compartir juguetes sexuales sin protección adecuada.
  • Puede transmitirse incluso cuando no hay síntomas visibles.

No se transmite por objetos de uso común (baños, cubiertos, piscinas).

Enfermedades relacionadas

El VPH puede causar diferentes afecciones según el tipo de virus:

Tipos de bajo riesgo:

  • Verrugas genitales (condilomas acuminados) (tipos 6 y 11).
  • Verrugas en otras partes del cuerpo, como manos o pies (en otros tipos no genitales).

Tipos de alto riesgo (como el 16, 18, 31, 33…):

  • Cáncer de cuello uterino.
  • Cáncer anal.
  • Cáncer de pene.
  • Cáncer de vulva y vagina.
  • Cáncer orofaríngeo (garganta, base de lengua y amígdalas).

Complicaciones

  • Persistencia del virus: puede provocar lesiones precancerosas.
  • Progresión a cáncer invasivo, si no se detecta ni trata a tiempo.
  • En embarazadas, verrugas genitales grandes pueden dificultar el parto vaginal.
  • Impacto psicológico y social debido al diagnóstico y al estigma.

Pruebas diagnósticas

En mujeres:

  • Papanicolau (citología cervical):
    • Detecta células anormales en el cuello uterino.
    • Se recomienda regularmente desde los 25-30 años, según país.
  • Test de VPH de alto riesgo (ADN o ARN):
    • Detecta directamente la presencia del virus.
    • Se utiliza en cribado primario o como seguimiento tras citología anormal.
  • Colposcopia:
    • Examen visual del cuello uterino con aumento.
    • Se realiza si hay sospechas de lesiones.

 

En hombres:

  • No existen pruebas de cribado rutinarias.
  • El diagnóstico suele hacerse si aparecen verrugas o si hay lesiones sospechosas (en ano, pene o garganta).

Diagnóstico diferencial

Es necesario diferenciar el VPH de otras patologías con síntomas similares:

  • Molusco contagioso.
  • Herpes genital.
  • Sífilis (chancros o lesiones).
  • Condiloma plano por sífilis secundaria.
  • Lesiones benignas o cáncer no relacionado con VPH.

El diagnóstico definitivo de tipo viral se realiza con test de ADN o ARN.

Tratamientos más habituales y su eficacia

No hay tratamiento para eliminar el virus en sí, pero sí para sus lesiones.

Para verrugas genitales:

  • Tratamientos tópicos (aplicados por el paciente):
    • Podofilotoxina, imiquimod o sinecatequinas.
  • Ácido tricloroacético en consultas
  • Crioterapia (congelación).
  • Electrocauterización
  • Láser CO2
  • Extirpación quirúrgica en casos grandes o persistentes.

Para lesiones precancerosas del cuello uterino:

  • Electrocoagulación, láser CO2 o conización (eliminación del tejido afectado).
  • Seguimiento regular según grado de lesión.

Importante: El sistema inmunológico puede eliminar el virus en la mayoría de los casos en 1 a 2 años.

Prevención

Vacunación contra el VPH:

  • Altamente eficaz para prevenir la infección por los tipos más peligrosos (16, 18) y los que causan verrugas (6, 11).
  • Se recomienda:
    • En niñas y niños entre 9 y 14 años, antes del inicio de relaciones sexuales.
    • También en jóvenes hasta los 26 años si no se vacunaron.
    • En algunos países, se administra a personas con inmunosupresión o riesgo elevado hasta los 45 años.
  • Las vacunas más usadas:
    • Gardasil 9 (protege contra 9 tipos).

Otras medidas:

  • Uso del preservativo (aunque no protege al 100%, reduce el riesgo).
  • Cribado regular en mujeres (citología y test de VPH).
  • Evitar el contacto con verrugas visibles.
  • Educación sexual y comunicación abierta con la pareja.

Conclusión

El VPH es una infección muy común, que en la mayoría de casos desaparece sola, pero puede causar enfermedades graves como el cáncer si no se detecta ni controla adecuadamente. La vacuna es segura y eficaz, y junto con los controles médicos y prácticas sexuales seguras, es la mejor forma de prevenir sus complicaciones

Referencias bibliográficas

Garland SM, Kjaer SK, Muñoz N, Block SL, Brown DR, DiNubile MJ, Lindsay BR, Kuter BJ, Perez G, Dominiak-Felden G, Saah AJ, Drury R, Das R, Velicer C. Impact and Effectiveness of the Quadrivalent Human Papillomavirus Vaccine: A Systematic Review of 10 Years of Real-world Experience. Clin Infect Dis. 2016 Aug 15;63(4):519-27. doi: 10.1093/cid/ciw354. Epub 2016 May 26. PMID: 27230391; PMCID: PMC4967609.

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Gilson R, Nugent D, Werner RN, Ballesteros J, Ross J. 2019 IUSTI-Europe guideline for the management of anogenital warts. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2020 Aug;34(8):1644-1653. doi: 10.1111/jdv.16522. PMID: 32735077.

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Mpox

Mpox (anteriormente conocida como viruela del mono) es una enfermedad viral zoonótica causada por el virus Mpox, perteneciente al género Orthopoxvirus, el mismo grupo que el virus de la viruela humana. Aunque suele causar una enfermedad menos grave que la viruela, puede dar lugar a complicaciones serias.

En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) cambió el nombre oficial de «viruela del mono» a Mpox, para reducir el estigma y la discriminación asociados con la denominación original.

Epidemiología

  • Identificada por primera vez en 1958 en monos de laboratorio y en humanos en 1970 (República Democrática del Congo).
  • Tradicionalmente endémica en países de África Central y Occidental.
  • En 2022 se registró un brote mundial sin precedentes, con transmisión sostenida en países no endémicos, afectando especialmente a hombres que tienen sexo con hombres (HSH), pero también a otros grupos poblacionales.
  • Según la OMS, en 2022-2023 se notificaron más de 87.000 casos en más de 100 países, con una letalidad global baja (menos del 1%), aunque más alta en inmunodeprimidos.

Modo de transmisión

Mpox puede transmitirse de animales a personas (zoonosis) o de persona a persona:

Transmisión animal-humano:

  • Mordeduras o arañazos de animales infectados (como roedores o monos).
  • Consumo de carne mal cocida de animales infectados.

 

Transmisión persona-persona:

  • Contacto directo con lesiones cutáneas o mucosas infectadas (boca, genitales, etc.).
  • Fluidos corporales (saliva, sangre, secreciones genitales).
  • Contacto prolongado cara a cara, a través de gotículas respiratorias.
  • Objetos contaminados (ropa de cama, toallas, ropa interior).
  • Puede transmitirse durante relaciones sexuales.

 

Importante: La transmisión puede ocurrir desde el inicio de los síntomas hasta que se caen las costras de las lesiones.

Diagnóstico diferencial

El mpox puede confundirse con otras enfermedades que causan erupciones cutáneas o úlceras:

  • Varicela (virus varicela-zóster): lesiones más superficiales, sin linfadenopatía.
  • Herpes simple: lesiones agrupadas, más localizadas.
  • Sífilis secundaria: erupción generalizada, también afecta palmas y plantas.
  • Molusco contagioso: lesiones umbilicadas sin síntomas sistémicos.
  • Sarna (escabiosis): picazón intensa, sin fiebre ni linfadenopatía.

Pruebas diagnósticas

Diagnóstico clínico:

  • Basado en signos y síntomas típicos:
    • Lesiones cutáneas con evolución en fases (mácula → pápula → vesícula → pústula → costra).
    • Fiebre, linfadenopatía (inflamación de ganglios), dolor muscular y fatiga.

 

Diagnóstico de laboratorio:

  • PCR (reacción en cadena de la polimerasa): la prueba más sensible.
    • Se toma una muestra directamente de una lesión cutánea.
  • Secuenciación genética: para identificar la variante viral.
  • Serología o pruebas de anticuerpos no se recomiendan para diagnóstico en fase aguda.

Complicaciones

Aunque la mayoría de los casos son leves, especialmente en personas inmunocompetentes, pueden ocurrir complicaciones:

  • Sobreinfección bacteriana de las lesiones cutáneas.
  • Conjuntivitis y queratitis (si afecta los ojos).
  • Neumonía viral.
  • Encefalitis.
  • Sepsis.
  • En personas con VIH no controlado u otras inmunosupresiones, la enfermedad puede ser más grave e incluso mortal.

Tratamientos y Prevención

La mayoría de los casos de Mpox se resuelven de manera espontánea en 2 a 4 semanas sin tratamiento específico.

Tratamientos de soporte:

  • Analgésicos y antipiréticos.
  • Mantenimiento de hidratación y limpieza de las lesiones para prevenir infecciones secundarias.

Vacunación:

  • La vacuna MVA-BN (Imvanex/Jynneos) es una vacuna de tercera generación contra el virus de la viruela humana, eficaz también contra Mpox.
  • Se recomienda para personas en riesgo elevado (contactos estrechos, personal sanitario, HSH con prácticas sexuales de alto riesgo).

Eficacia de las vacunas:

  • Se ha demostrado que reduce significativamente la probabilidad de infección y la gravedad de los síntomas.

Conclusión

Mpox es una infección viral emergente, con manifestaciones cutáneas y sistémicas que puede parecerse a otras enfermedades. Aunque suele ser leve, puede ser grave en ciertos grupos. El diagnóstico rápido, el aislamiento de los casos y el tratamiento adecuado son claves para controlar su propagación. Las vacunas son herramientas clave para reducir la transmisión en poblaciones vulnerables.

Referencias bibliográficas

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Ladillas (Pediculosis pubis)

Las ladillas, término coloquial para referirse a la pediculosis pubis, son una infestación causada por un parásito llamado Pthirus pubis, un piojo que se aloja principalmente en el vello púbico, aunque también puede afectar otras zonas con vello como axilas, barba, pestañas o pecho.

Este piojo se alimenta de sangre humana y al picar la piel produce picazón intensa, enrojecimiento e irritación.

Epidemiología

  • Afecta a personas de cualquier edad y sexo, aunque es más común en adultos sexualmente activos.
  • Se estima que afecta a millones de personas a nivel mundial cada año, aunque muchas veces no se reporta por vergüenza o porque no se consulta al médico.
  • Desde el uso extendido de depilación íntima, algunos estudios han señalado un descenso en la incidencia de ladillas en países desarrollados.
  • No está directamente relacionada con la higiene personal.

Modo de transmisión

La transmisión se produce principalmente por:

  • Contacto íntimo o sexual piel con piel con una persona infestada.
  • También puede contagiarse mediante:
    • Compartir ropa interior, toallas o ropa de cama con alguien infectado.
    • Uso común de objetos personales contaminados, aunque esta forma es menos frecuente.

 

Importante: Las ladillas no saltan ni vuelan; se transmiten por contacto directo.

Diagnóstico diferencial

  • Pediculosis capitis (piojos de la cabeza): causada por Pediculus humanus capitis. Afecta solo el cuero cabelludo.
  • Dermatitis atópica o eccema: causa picor, pero no hay presencia de parásitos.
  • Sarna (escabiosis): también produce picazón intensa, pero por un ácaro (Sarcoptes scabiei).
  • Foliculitis o infecciones bacterianas menores del folículo piloso.

Pruebas diagnósticas

El diagnóstico de las ladillas suele ser clínico, basado en la observación directa del parásito y sus huevos (liendres).

Procedimientos diagnósticos:

  • Inspección visual directa: una lupa o un dermatoscopio puede facilitar la visualización de los piojos adheridos al vello o moviéndose lentamente.
  • Uso de pinzas finas o microscopio: permite confirmar la presencia del parásito o liendres.
  • Examen de pestañas (en niños o casos especiales): si hay sospecha de infestación ocular.

Enfermedades relacionadas

  • Las ladillas no transmiten enfermedades graves por sí solas, pero:
    • Las lesiones por rascado pueden infectarse secundariamente con bacterias.
    • En algunos casos, pueden acompañarse de otras infecciones de transmisión sexual (ITS), por lo que a menudo se realiza un cribado de ITS cuando se detectan ladillas.

Tratamientos más habituales y su eficacia

El tratamiento tiene como objetivo eliminar los parásitos y aliviar los síntomas.

Tratamientos tópicos:

  1. Permetrina al 1% (loción o crema):
    • Aplicar en el área afectada y dejar actuar durante 10 minutos antes de enjuagar.
    • Alta eficacia (95–100%), aunque puede requerir una segunda aplicación a los 7 días.
  2. Malatión al 0.5%:
    • Eficaces, pero no disponibles en algunos países.
  3. Vaselina en pestañas (casos oculares):
    • Aplicar varias veces al día para asfixiar los parásitos.
    • También se puede usar con precaución pomada oftálmica de permetrina bajo supervisión médica.

 

Medidas complementarias:

  • Rasurar las zonas afectas
  • Lavar con agua caliente (a más de 50 °C) la ropa interior, toallas y sábanas usadas en los 2 días anteriores.
  • Guardar en bolsas cerradas durante 72 horas los objetos que no puedan lavarse.
  • Tratar a las parejas sexuales del último mes.

 

Eficacia:

  • La mayoría de los tratamientos tópicos tienen una eficacia cercana al 100% con uso adecuado.
  • Es importante seguir correctamente las indicaciones y repetir el tratamiento si hay reinfestación.

Conclusión

Las ladillas son una infestación parasitaria común, generalmente benigna, pero que puede causar molestia y estigmatización. Su diagnóstico es sencillo y el tratamiento altamente eficaz. Es clave tratar también a las parejas sexuales y aplicar medidas higiénicas para evitar reinfecciones.

Referencias bibliográficas

Salavastru CM, Chosidow O, Janier M, Tiplica GS. European guideline for the management of pediculosis pubis. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2017 Sep;31(9):1425-1428. doi: 10.1111/jdv.14420. Epub 2017 Jul 16. PMID: 28714128.

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Vacuna del Virus del Papiloma Humano (VPH)

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes a nivel mundial. Aunque la mayoría de las infecciones son transitorias y asintomáticas, algunos tipos de VPH están relacionados con el desarrollo de varios tipos de cáncer, especialmente el de cuello uterino, así como verrugas genitales. La vacuna frente al VPH ha demostrado ser una herramienta altamente eficaz y segura en la prevención de estas patologías.

Beneficios de la vacuna frente al VPH

Prevención de cáncer de cuello uterino

  • La vacuna protege frente a los tipos oncogénicos del VPH, principalmente el 16 y el 18, responsables de casi el 70% de los cánceres de cuello uterino.
  • Estudios poblacionales han demostrado una reducción significativa de lesiones precancerosas (CIN 2 y 3) en países con programas de vacunación consolidados.

Fuente: Arbyn M, Xu L, Simoens C, Martin-Hirsch PP. Prophylactic vaccination against human papillomaviruses to prevent cervical cancer and its precursors. Cochrane Database Syst Rev. 2018 May 9;5(5):CD009069. doi: 10.1002/14651858.CD009069.pub3. PMID: 29740819; PMCID: PMC6494566..

Prevención de otros cánceres asociados al VPH

  • Cáncer de vulva, vagina, ano, pene y orofaringe.
  • La protección frente al VPH-16 es clave para prevenir estos cánceres, especialmente el orofaríngeo en varones.

Fuente: Hartwig S, St Guily JL, Dominiak-Felden G, Alemany L, de Sanjosé S. Estimation of the overall burden of cancers, precancerous lesions, and genital warts attributable to 9-valent HPV vaccine types in women and men in Europe. Infect Agent Cancer. 2017 Apr 11;12:19. doi: 10.1186/s13027-017-0129-6. PMID: 28400857; PMCID: PMC5387299.

Reducción de verrugas genitales

  • La vacuna tetravalente y la nonavalente (Gardasil 9) incluyen los tipos 6 y 11, responsables de aproximadamente el 90% de los casos de verrugas genitales.
  • En países con alta cobertura vacunal, se ha observado una disminución drástica de estas infecciones.

Fuente: Lee LY, Garland SM. Human papillomavirus vaccination: the population impact. F1000Res. 2017 Jun 12;6:866. doi: 10.12688/f1000research.10691.1. PMID: 28663791; PMCID: PMC5473416.

Inmunidad cruzada y protección de grupo

  • Se ha documentado inmunidad cruzada frente a otros tipos de VPH no incluidos directamente en la vacuna.
  • La vacunación masiva contribuye a la protección de personas no vacunadas (efecto rebaño).

Eficacia a largo plazo

  • La protección inmunitaria persiste durante más de 10-12 años sin necesidad de refuerzo, con alta eficacia mantenida.

Fuente: De Vincenzo R, Conte C, Ricci C, Scambia G, Capelli G. Long-term efficacy and safety of human papillomavirus vaccination. Int J Womens Health. 2014 Dec 3;6:999-1010. doi: 10.2147/IJWH.S50365. PMID: 25587221; PMCID: PMC4262378.

Seguridad

  • Los ensayos clínicos y la farmacovigilancia a nivel global han confirmado que la vacuna es segura, con efectos adversos leves y transitorios (dolor en el lugar de la inyección, fiebre leve).
  • No se ha demostrado relación causal entre la vacuna y enfermedades autoinmunes o neurológicas.

Fuente: Colzani E, Johansen K, Johnson H, Pastore Celentano L. Human papillomavirus vaccination in the European Union/European Economic Area and globally: a moral dilemma. Euro Surveill. 2021 Dec;26(50):2001659. doi: 10.2807/1560-7917.ES.2021.26.50.2001659. PMID: 34915976; PMCID: PMC8728487.

Tipos de vacunas disponibles

En España actualmente está disponible principalmente:

Gardasil 9: protege frente a 9 tipos de VPH (6, 11, 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58), cubriendo alrededor del 90% de los cánceres cervicales.

Indicaciones actuales de la vacuna del VPH en España (según Ministerio de Sanidad, 2025)

1 dosis

  • Niñas y niños a los 12 años
  • HSH <26
  • Trabajadores sexuales <26

2 dosis

  • HSH 26-45 anys
  • Trabajadores sexuales 26-45 anys

3 dosis

  • VIH hasta 45 años
  • Inmunosuprimidos
  • Transplante de órganos sólidos o progenitores hematopoyéticos
  • Mujeres con antecedentes de tratamiento HSIL cervical
  • Cualquier situación previa con inmunosupresión

 

Adultos no vacunados

  • Aunque la eficacia es mayor si se administra antes del inicio sexual, la vacuna puede ofrecer beneficios en mayores de 26 años en algunos casos.

Nota importante

  • No es necesario realizar pruebas de VPH o citología previas a la vacunación.
  • La vacuna no trata infecciones activas, pero puede prevenir infecciones futuras por otros tipos virales

Conclusión

La vacuna frente al VPH es una herramienta de prevención primaria altamente eficaz, segura y con beneficios duraderos. Su inclusión en el calendario vacunal español ha demostrado un impacto positivo en la salud pública, especialmente en la reducción de lesiones precancerosas y verrugas genitales. La ampliación de cobertura a varones y grupos de riesgo es una estrategia clave para lograr un mayor control de esta infección.

PrEP, PEP y DoxyPEP en España

Prevención farmacológica de infecciones de transmisión sexual (ITS)

Concepto

PrEP (Profilaxis Pre-Exposición)

  • Es el uso de medicación antirretroviral diaria (o a demanda) por parte de personas VIH negativas para prevenir la infección por VIH antes de una exposición de riesgo.

 

PEP (Profilaxis Post-Exposición)

  • Es un tratamiento de urgencia, iniciado dentro de las primeras 72 horas tras una exposición de riesgo al VIH, para prevenir la infección.

 

DoxyPEP (Profilaxis post-exposición con doxiciclina)

  • Es el uso de doxiciclina (antibiótico) tras una relación sexual sin protección para reducir el riesgo de adquirir ITS bacterianas como la sífilis, clamidia y en menor medida la gonorrea.

Epidemiología y necesidad

  • España es uno de los países europeos con mayor número de nuevos diagnósticos de VIH, aunque las cifras han bajado gracias a la PrEP.
  • Los grupos con mayor riesgo son:
    • Hombres que tienen sexo con hombres (HSH).
    • Personas con múltiples parejas sexuales.
    • Personas con ITS frecuentes o que usan drogas en contextos sexuales (chemsex).
  • También hay alta incidencia de otras ITS bacterianas (clamidia, sífilis y gonorrea) en estos mismos grupos.

Enfermedades que puede prevenir cada estrategia

Estrategia

Previene principalmente

PrEP

VIH

PEP

VIH (tras una exposición reciente)

DoxyPEP

Clamidia, sífilis, en parte gonorrea

Pruebas diagnósticas recomendadas antes de iniciar

🧪 Antes de PrEP:

  • Test de VIH (confirmar seronegatividad).
  • Serologías de hepatitis B y C.
  • Función renal (creatinina).
  • Pruebas para clamidia, gonorrea y sífilis.
  • Prueba de embarazo (si procede).

 

🧪 Antes de PEP:

  • Test de VIH inmediato.
  • Evaluación de la fuente (si es conocida).
  • Pruebas de ITS y función renal/hepática.

 

🧪 Antes/Durante DoxyPEP:

  • No se exigen pruebas previas, pero se recomienda hacer cribados regulares de ITS (cada 3 meses) si se utiliza frecuentemente.

Indicaciones actuales en España

PrEP (financiada por el SNS desde 2019):

  • Personas VIH negativas con alto riesgo de infección:
    • Hombres que tienen sexo con hombres (HSH).
    • Personas transgénero con prácticas de alto riesgo.
    • Trabajadores/as sexuales con exposición frecuente sin protección.
    • Personas con parejas seropositivas que no tienen carga viral indetectable.

📌 Requiere prescripción en unidades especializadas (hospitales o centros de ITS autorizados).

PEP:

  • Cualquier persona VIH negativa que haya tenido una exposición reciente de alto riesgo, como:
    • Relación sexual sin protección con persona con VIH.
    • Exposición laboral (personal sanitario).
    • Víctimas de agresión sexual.
    • Exposición a sangre o fluidos contaminados.

📌 Debe iniciarse antes de 72 horas desde la exposición.

DoxyPEP (NO está aún incluida en guías oficiales en España de forma general):

  • Se está utilizando en estudios piloto y en contextos seleccionados, principalmente en HSH con alto riesgo de ITS bacterianas recurrentes.
  • No se recomienda como uso masivo hasta tener más datos de impacto en resistencia antimicrobiana.

En otros países como EE. UU., la DoxyPEP ya está recomendada para ciertos perfiles.

Pautas más habituales y su eficacia

PrEP:

  • Tenofovir disoproxil + emtricitabina (TDF/FTC) – una pastilla diaria.
  • Eficacia: >99% si se toma correctamente.
  • Existe también la opción «a demanda» (sólo en HSH): 2 pastillas 2-24 h antes del sexo → 1 pastilla a las 24 h → otra a las 48 h.

 

PEP:

  • Combinación de antirretrovirales durante 28 días.
    • Ejemplo: TDF/FTC + dolutegravir o raltegravir.
  • Eficacia: >80% si se inicia <72 h tras la exposición y se completa correctamente.

 

DoxyPEP:

  • Doxiciclina 200 mg, dentro de las 24–72 horas posteriores a la relación de riesgo (una sola dosis).
  • Eficacia (según estudios recientes):
    • Reducción del 60–70% de clamidia.
    • Reducción del 70–85% de sífilis.
    • Efectividad limitada en gonorrea debido a resistencias.

Conclusiones

  • PrEP y PEP requieren seguimiento médico periódico, con controles de VIH, ITS, función renal y adherencia.
  • DoxyPEP aún requiere más estudios para evaluar impacto poblacional, aunque los resultados son prometedores en grupos muy específicos.
  • Estas herramientas no protegen frente a todas las ITS, por lo que el uso del preservativo y los cribados regulares siguen siendo recomendados.

Referencias bibliográficas

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